Mi nombre es Patricia Neumann, soy Abogada egresada de FDER UDELAR. Finalicé recientemente mis estudios de Postgrado en Derecho de Familia en la Universidad de Montevideo. También soy formada en Defensa de niñas, niños y adolescentes por la Universidad Autónoma de Madrid.
Al descubrir que mi pasión es Derecho de Familia, trabajo exclusivamente en esta materia.
Solucionar problemas, prevenir conflictos y facilitar el éxito de los procesos, es mi misión.
Por qué Familia? Les cuento un poco más sobre mi, y por qué trabajo exclusivamente esta área del derecho.
El Derecho de Familia marcó mi vida desde que nací. Crecí en una familia adoptiva luego de que mi madre me abandonara a los tres meses de vida. Por un hecho circunstancial nací en Buenos Aires, lo que hizo que tuviera que lidiar con partida de nacimiento extranjera, su inscripción y reconocimiento aquí en Uruguay. Me criaron los tíos de mi abuelo materno como si fuera su hija, pero nunca hicieron el cambio de apellido, ni tramitaron una adopción formal, por lo tanto crecí con el apellido del padre que me reconoció, es decir quien se había casado con mi madre, a quien nunca conocí.
Viví la adopción como algo normal, sin secretos, principalmente porque mis padres no buscaban adoptar, simplemente me acogieron esperando a que mi madre volviera, lo que no sucedió hasta la adolescencia. Crecí diciendo que tenía “2 papás y 2 mamás”, orgullosa de tanta abundancia. Mi infancia fue muy feliz, sin embargo llevé toda la vida un apellido con el que no me identificaba, y crecí entre caras en las que era difícil reconocerme, no me parecía a nadie. Cuando cumplí 18 y luego de haberme reencontrado con mi madre biológica, me enteré que ese padre que me dio el apellido no era mi padre biológico, mi padre era otro. De ella sólo obtuve su nombre y su versión de los hechos que llevaron a que no se encontraran, y fue así, con unos pocos datos sueltos, que salí a buscarlo, lo encontré a los 26 años, luego de 8 años de búsqueda y frustraciones, cada vez que una puerta se cerraba.
Vivía en el exterior desde hacía muchos años. Luego de conocernos, y de un ADN que comprobó nuestra filiación biológica, me ofreció su apellido, el que luego de un juicio de 4 años adopté, lo llevo con orgullo y lo siento mío. Hoy, tiempo después, me doy cuenta que es lógico que me movilice tanto el Derecho de Familia, pasé por una adopción, por rectificaciones de partida, por juicio de impugnación de paternidad, ya que tuve que desconocer a ese padre que me dio el apellido, en orden de que mi padre biológico pudiera reconocerme, e inclusive un documento de información “ad perpetuam”, para dejar constancia de ser la misma persona en mi historial de vida, documentos, títulos, y demás.
Este es mi diferencial, el derecho de familia lo viví en carne propia, siento que tengo mucho para brindar y una sensibilidad especial para entender, esa empatía, que sólo conoce, quien ha pasado por situaciones similares.